DÓNDE PESCAR: 12 SPOTS LOCALES DE PESCA PARA TODO EL AÑO
El litoral oeste de Maldonado concentra algunos de los mejores puntos de pesca deportiva del país. Con aguas templadas, costas mixtas de arena y piedra, y accesos cómodos para pescadores de costa y embarcados, esta zona combina buena pesca durante todo el año con paisajes naturales de gran atractivo. Desde la desembocadura del arroyo Solís hasta la ensenada de El Potrero, la región ofrece una amplia variedad de especies y modalidades, ideales tanto para el aficionado como para el pescador experimentado.
A continuación, un recorrido por doce lugares destacados para pescar en el oeste de Maldonado, con sus características principales y especies más comunes.
LA COSTA DE SOLIS GRANDE
La zona costera estuarina de Solís Grande está conformada por los balnearios Solís, Bella Vista y Las Flores. Todas localidades con múltiples posibilidades de pesca todo el año. En este caso, durante la temporada de verano, estas costas son generosas no solo para el baño, tomar sol, o realizar deportes acuáticos con vela o a motor, también muestra sus bondades para la pesca.
PIRIÁPOLIS, CAPITAL DE LA PESCA
La costa de la jurisdicción de Piriápolis reúne, en treinta kilómetros, una diversidad de ambientes costeros que convierten a ciudad y su entorno en la auténtica capital de la pesca deportiva variada uruguaya. Las playas arenosas y puntas rocosas ofrecen condiciones únicas para la pesca de costa, desde costa, submarina o embarcado, con especies que varían a lo largo del año y desafían a pescadores principiantes y experimentados.
SOLÍS
Al Este de la desembocadura del Arroyo Solís Grande, que bautiza con su nombre toda la jurisdicción rural y costera de su municipio homónimo, se encuentra Balneario Solís. Ya sea como destino de vacaciones familiares en baja o alta temporada, o como salida entre amigos pescadores y navegantes, es un destino que no hay que dejar de visitar. No hace falta desplegarse sobre las bondades con las que cuenta este maravilloso balneario, pero si es importante destacar las diversas posibilidades que tiene como pesquero de costa y embarcada.
El mar ofrece muy buena pesca variada durante primavera, verano y entrado el otoño. En especial, en el pozo del Saint François, este “caladero” recibe el nombre de un naufragio del año 1872, que cargaba azulejos Pas de Calais, y como lastre tejas francesas Sacomán. Este pecio ha propiciado un excelente comedero para varias especies a 7 metros de profundidad, que además atraen a otras depredadoras. El acceso desde la costa, se da desde la rampa ubicada a la derecha del Club Solís. Saliendo del reparo de la bahía, con viento sureste, no se recomienda navegar, dado que las condiciones no se hacen ideales para el kayak o una embarcación menor. Tener presente que suelen ser zonas donde atacan al anzuelo muchos mingos. Los mejores meses y donde se pueden pescar corvinas rubias, van desde noviembre a marzo.
Los sitios recomendables para pescar desde costa, también destacan la playa de la bajada accesible en la playa mansa de Solís, y los junquitos sobre el pedregal de la Punta Solís. Si bien no tiene condiciones ideales, debido a que es llegar y lanzar, hay quienes recomiendan que las condiciones sean de mar tapado, más que de agua clara. En meses de invierno, se recomienda ir durante el día para la pesca de pejerrey y por la noche para pescar la brótola, mientras que en primavera-verano, se destaca la burriqueta y brótola, en la noche.
La punta rocosa del balneario, con agua tapada y mar crecido es una excelente opción. Hay quienes realizan incluso pesca con mosca, en la punta del pedregal, para quienes le gusta esa modalidad. Para los pescadores locales el pesquero La Colorada, junto con Los Rieles, (también conocido por los locales como “El Muelle”), otro spot a unos 150 metros al Este, se trata de uno de los sitios de pesca más destacado para la pesca variada. La pesca que más se da en estos pesqueros, lanzando en dirección oeste para evitar enganches en rocas y madejones, es la de corvina rubia de primavera a otoño, brótola desde mayo a octubre, burriqueta de agosto hasta abril, y el pejerrey, en meses entre abril y setiembre.
Aunque la pesca sea menor o haya disminuido en cantidad y especies, en comparación a años anteriores, en especial durante el invierno, es durante la primavera y verano, que se convierten en unos de los spot más completos para la pesca variada e incluso pescadilla.
BELLA VISTA
Este balneario cuenta con una franja costera de aproximadamente 3 kilómetros. Toda su extensión presenta un fondo mixto de lozas, arena y cantos rodados, lo que genera excelentes zonas de comedero y atrae una gran variedad de especies. En invierno, la pesca destacada es la del pejerrey y la brótola, mientras que la corvina rubia y la burriqueta se convierten en las especies más codiciadas entre invierno y verano.
Muy cerca se encuentra otro punto de referencia para pescadores: la conocida “Parada 24”, ideal para el pejerrey durante los meses fríos y para la burriqueta en primavera. Este sector tiene la ventaja de ser una zona con menos enganche que otros tramos de la misma costa, un detalle valorado por quienes pescan desde tierra.
El fondo del pesquero alterna arena con cantos rodados. Esta combinación genera muchos enganches al recoger la línea, por ese motivo es fundamental llevar plomadas y anzuelos de repuesto. En estas condiciones, el reel se vuelve una herramienta determinante. Un reel frontal cónico, de carrete alto y poco profundo, mejora el rendimiento. Este diseño reduce el rozamiento del nylon en el lanzamiento. Al disminuir la fricción, se gana una buena cantidad de metros en el lance. También facilita una recuperación rápida de línea para evitar enganchar en la primera piedra. En los reeles rotativos, lo más importante es que el giro tenga el menor rozamiento posible para lograr lances más limpios y efectivos.
La última playa de Bella Vista, hacia el Este, conocida como “La Oriental” o “el montecito” por la cercanía a un pequeño monte de eucaliptos, presenta una estructura de fondo rocoso donde se pueden pescar brótola, pejerrey, burriqueta y corvina rubia, según la temporada de cada especie.
Un buen consejo para este punto es aprovechar la punta de loza cuando sopla viento sur o sureste para buscar corvinas cerca de la rompiente. Conviene afinar el nylon (entre 0,30 y 0,33 mm) con un chicote resistente, usar reel frontal cónico y un plomo que cargue bien la caña para ganar metros y reducir cortes por rozamiento.
En Bella Vista, el uso del bait clip es de gran ayuda: mantiene la carnada alineada con el plomo en el lanzamiento, evita enredos y hace posible emplear nylon más fino sin que se desarme en el aire, mejorando notablemente la distancia y precisión del tiro.
La pesca embarcada en la zona también es muy generosa. A unos 300 a 500 metros de la costa se encuentra una formación rocosa visible desde la orilla, conocida como “Las Leonas”. Este punto es excelente para la corvina rubia en primavera y verano, además de grandes pejerreyes (matungos) y burriquetas, que se dan muy bien entre agosto y abril. Incluso en junio y julio se pueden obtener buenos piques embarcados.
Para quienes salen en kayak, antiguamente se ingresaba por la bajada frente a la Hostería Bella Vista, pero hoy se recomienda utilizar el acceso ubicado en el estacionamiento a la altura de la parada 22, donde la entrada al agua es más cómoda y segura para embarcaciones menores.
LAS FLORES
Entre la desembocadura del arroyo Las Flores y la calle Las Amapolas -zona conocida como playa Los Juncos- ofrece buena pesca tanto para el aficionado que llega con lo justo como para el pescador más experimentado que viaja con su equipo completo. En especial, el pesquero El Camejo se ha ganado su fama: de noche, cuando el silencio domina la costa y el viento amaina, la variada suele dar lindas sorpresas.
Aunque el fondo rocoso presenta condiciones que favorecen la presencia de corvinas, no es el punto más rendidor para la corvina rubia. Aun así, con paciencia y algo de suerte, en las noches tranquilas no es raro que alguna se arrime, sobre todo cerca de la desembocadura del arroyo Las Flores.
En ese mismo sector, durante los meses de octubre y noviembre, se han registrado capturas aisladas de corvina negra -conocidas como tamberas o criollas-. En invierno y hasta que empiezan a templar los primeros días de primavera, la brótola y la burriqueta dicen presente, especialmente cuando el mar está algo movido y el agua toma ese tono que llamamos “tapado”, señal de buenas condiciones para la pesca de fondo. El pejerrey, está presente todo el año, pero se destaca entre abril y septiembre. Aquí se lo puede buscar a fondo, encarnando con mejillón, hígado de pollo, pulga de mar, camarón o tiras de lisa, carnadas sencillas y efectivas que se consiguen fácilmente en la zona.
Siguiendo la línea de costa, desde la punta de cantos rodados de Los Juncos hasta la desembocadura del Arroyo Tarariras -en playa Los Cardos- aparece la pequeña ensenada de Las Flores, un rincón muy querido por los pescadores de la zona porque permite pescar tranquilo y sin complicaciones.
Es un lugar accesible, ideal para quienes viajan con la familia o están de paseo y quieren aprovechar unas horas al atardecer con la caña en mano en busqueda del pejerrey en invierno y comienzos de primavera,. Las corvinas, en cambio, suelen arrimarse cuando sopla viento del sureste y el mar crece un poco, condiciones típicas de la primavera y el verano. La burriqueta también suele aparecer en mejor cantidad, durante esos meses y muchas veces pica muy cerca de la orilla, haciendo innecesarios los grandes lances.
Algo que le da vida a la zona es el movimiento del Club Balneario Las Flores, que todos los primeros días de mayo organiza eventos y concursos de pesca. Vale la pena acercarse hasta su restaurante La Caracola, para aprovechar a comer rico en la terraza sobre la playa, y consultar el calendario si uno está de paso en esas fechas, porque participar en esas jornadas es una forma ideal de compartir experiencias, conocer pescadores locales y disfrutar de un ambiente costero muy auténtico.
Una de las ventajas de pescar en Las Flores es que no siempre se necesita lanzar lejos: los pejerreyes y burriquetas suelen comer a apenas 15 o 20 metros de la orilla. No obstante, cuando la distancia se vuelve necesaria, conviene esperar vientos del norte o noreste, que ayudan a extender el lance. Los bancos de arena y cantos rodados que se forman frente al Club Las Flores y en playa Los Cardos también son aliados: lo ventajoso es que la playa es llana, por lo que se puede caminar hasta esos bancos y lanzar desde allí, ganando varios metros adicionales. Llevar una caña acorde y usar nylon de buena calidad, afinando el diámetro, marca una gran diferencia; cuanto más fino el nylon, menos panza hace la línea y se puede trabajar con un plomo más liviano, logrando lances limpios y precisos.
PLAYA VERDE
En el corazón del litoral piriapolense, entre ensenadas y pequeñas puntas rocosas, se extiende Playa Verde, un balneario que combina historia, belleza natural y, sobre todo, excelentes oportunidades para la pesca deportiva. Cada rincón de su costa tiene algo distinto para ofrecer, desde la pesca tranquila de costa hasta la emoción de los lances embarcados cerca de sus restingas, conocidas por los locales como isla grande y isla chica.
El recorrido comienza al oeste, en la desembocadura del arroyo Tarariras, en la zona conocida como La Herradura. Allí, dos grandes corrales naturales formados por cantos rodados se adentran hasta cien metros en el mar, generando un escenario perfecto para el pescador que busca ganar distancia en el lance. Este sitio es reconocido por sus matungos, con mejores rendimientos en primavera y otoño. Durante el verano, cuando el agua se entibia, los ejemplares suelen mostrarse más inactivos, aunque la pesca en encandilada sigue brindando buenos resultados.
En noches serenas pueden aparecer pez sable, guitarras e incluso algún tiburón pintarroja o hembras de gatuzo y de cazòn. En cuanto al equipo, el uso de chicote es esencial, ya que el fondo de piedra y canto rodado puede cortar el nylon fácilmente, sobre todo cuando una corvina toma la carnada y corre hacia los costados.
El balneario debe su nombre a Delmira Agustini, quien en 1913, recién casada con Enrique Job Reyes, visitó la zona y quedó maravillada por el verde de su vegetación y las algas que teñían el mar. Desde entonces, Playa Verde conserva esa impronta poética y natural.
Para los pescadores, esta playa es un punto estratégico. Se destacan el pejerrey (abril a septiembre), la burriqueta (agosto a abril) y los mingos -juveniles de corvina rubia- durante primavera y verano, encarnando con cáscara, camarón, langostino o bife de lisa, especie que también puede obtenerse en la zona.
Entre noviembre y abril, cuando los cardúmenes de lisa se acercan a la costa, se da una pesca muy particular: la pesca al robador, utilizando anzuelos sin carnada, donde también suelen capturarse bureles.
Hacia el este, La Ahogada es un rincón rocoso ideal para la corvina blanca, brótola y burriqueta, con pesca nocturna muy rendidora. Más adelante, Piedra Brava es un clásico de la costa uruguaya, reconocido por sus corvinas blancas y pejerreyes de buen porte, donde cebar con mejillón puede dar grandes resultados. Playa Lamas, más llana y sin rocas, es excelente para la pesca de brótola y burriqueta en invierno y primavera, además de lenguados y corvinas cerca de sus extremos rocosos.
En El Espejo, un pedregal a la izquierda de Lamas, el pejerrey se pesca entre abril y septiembre con piojo de mar, y también pueden darse burriquetas y sargos. Para los que prefieren embarcarse, las Islas Chica y Grande ofrecen pesca variada de burriquetas, sargos, lisas, corvinas y tiburones menores, aunque se recomienda hacerlo con precaución y respetando la devolución. Finalmente, Proa al Mar cierra el recorrido con un paisaje rocoso ideal para encandiladas y pesca de pejerrey, sargo y lenguado, donde la caña pesada y el chicote son esenciales para sortear los enganches.
PLAYA GRANDE
Siguiendo rumbo al Este, aparece la primera punta de rocas de magnitud: Playa Grande, el último balneario en llevar el nombre de “Playa”, después de Playa Verde y Playa Hermosa. Este último en mención guarda, en sus zonas de rocas sobre la playa, dos pesqueros pocos valorados, pero muy rendidor en los meses de invierno, cuando ofrece una variada interesante: corvinas rubias (roncaderas y mingos), ajorreales, pejerreyes, pescadillas, lisas y bureles. Entre sus rocas del sector oeste, sargos y lenguados en los meses más cálidos.
Apenas se pasa el semáforo de la intersección entre Ruta 10 y calle Misiones (parada 9), se suceden tres puntos rocosos muy conocidos por los pescadores locales: Los Macaquitos, Los Pocitos y El Martillo. El área también es conocida como «las canteras» y es un spot muy corvinero, entre la primavera y el otoño.
Continuando hacia Piriápolis, se llega al muelle conocido como “El Espigón”, que los más jóvenes llaman también “Vértigo”, por el ex local bailable que se encontraba frente a él. Desde allí, entre agosto y febrero -aunque su mejor temporada es de abril a octubre- se dan muy buenos piques de sargos, que eligen este fondo rocoso para refugiarse en cuevas donde se sienten seguros. Junto con Punta Colorada y Punta Negra, este punto es conocido por concentrar los sargos de mayor tamaño de la zona.
Con la llegada del calor, entre octubre y abril, se afirma la pesca de la corvina rubia con lances de hasta 80 metros desde el muelle. En este mismo período se pueden capturar pargos, sobre todo a fines de invierno y durante la primavera, y lisas, que llegan en octubre con buenos tamaños y permanecen hasta abril.
Este es, además, un comedor habitual de tortugas verdes, por lo que se recomienda precaución con la línea, ya que no es raro un enganche incidental con estos animales. El área también es muy valorada por los aficionados a la pesca submarina, que aquí encuentran sargos, lisas, pejerreyes matungos y corvinas rubias, sobre todo en las tardes y noches desde el otoño hasta la primavera.
Incluso en invierno, durante las noches calmas, es posible arponear corvinas rubias a un metro de profundidad, cuando se acercan entre las rocas para alimentarse de cangrejos y mejillones.
En esta franja también se dan lenguados entre octubre y marzo. Quienes practican buceo o pesca submarina recomiendan trajes de 5 mm en invierno, y de 3 mm desde la primavera en adelante, cuando el agua gana temperatura.
Entre septiembre y octubre, las corrientes fuertes y el aumento del caudal de los grandes tributarios del estuario traen ocasionalmente peces de agua dulce que arriban de forma accidental al mar. Entre ellos, la carpa —especie exótica invasora— y ejemplares autóctonos como bogas y doradillos, que pueden sorprender en esta zona en jornadas de buena visibilidad.
Playa Grande y Piriápolis quedan separadas por el arroyo Zanja Honda y la Plaza Armenia (o Plaza de los Inmigrantes). En ambos márgenes es posible lograr pesca variada: del lado de Playa Grande, los canalones y bancos de arena son rendidores, mientras que del lado de Piriápolis, un pozón junto al espigón de la plaza se interna en el mar y mantiene buenos piques durante todo el año.
PIRIÁPOLIS
Con un clima templado que ofrece alrededor de nueve meses óptimos al año para la pesca, Piriápolis se ha consolidado como uno de los destinos más atractivos del litoral uruguayo para los aficionados a la pesca deportiva. Durante el verano, la ciudad recibe una alta población flotante, con una amplia oferta de hoteles, cabañas y hospedajes capaces de albergar a miles de visitantes. A su vez, numerosos comercios especializados atienden las necesidades de los pescadores, desde equipos y accesorios hasta asesoramiento sobre los mejores puntos del balneario.
La pesca recreativa puede practicarse a lo largo de toda la franja costera -desde las playas de arena hasta los espigones y el puerto-. La gran diversidad de especies que caracteriza a Piriápolis se debe a la variedad de fondos marinos que se suceden en pocos kilómetros: zonas rocosas, arenosas, de cantos rodados, limo-arcillosas y de fango, lo que crea condiciones ideales en casi cada rincón del balneario.
Comenzando desde el Oeste, la playa a la derecha de la plaza del Inmigrante, es uno de los sitios preferidos por los pescadores. Allí, el pejerrey es protagonista desde el otoño hasta comienzos de la primavera, mientras que la burriqueta tiene su mejor momento durante la primavera, y el mingo entre septiembre y abril. La pesca es similar hacia el Este, hasta Playa La Rinconada.
Desde el comienzo de la Rambla de los Ingleses, hasta la escollera norte (chica) del puerto, se vive una de las mejores temporadas de pesca entre abril y octubre. Allí domina el pejerrey, capturado con currica, a flor con ceba o con línea de mano y cañas de 3 metros, especialmente en jornadas frías. que es cuando el pejerrey se encuentra comiendo más arriba, lo que hace mucho más divertido pescarlo a flote. En primavera, también es un buen punto para la burriqueta.
El puerto reúne una notable variedad de especies entre sus dos escolleras. Desde la menor, predominan la pescadilla (septiembre y octubre), la burriqueta (primavera a otoño) y el burel, sobre todo en otoño, utilizando el mismo equipo que para burriqueta. El pejerrey, por su parte, puede pescarse durante todo el año, con mejores resultados en invierno y primavera. En la escollera mayor, especialmente al lanzar en dirección Oeste luego del codo de la estructura y preferentemente de noche, se dan las brótolas y ocasionalmente congrios en los meses fríos e incluso en el otoño. En primavera, domina la pescadilla, mientras que entre la primavera y el verano aparecen corvinas rubias, rayas, testolines y otras especies costeras. Dado que esta zona presenta muchos enganches por rocas y restos de líneas antiguas, se recomienda el uso de reels de recuperación, que permiten trabajar mejor ante los obstáculos. Muchos pescadores coinciden en que la mitad de la escollera, lanzando hacia el Sur, ofrece menos enganche.
La pesca embarcada parte exclusivamente desde el puerto de Piriápolis. Gracias a las excelentes condiciones climáticas de la región, esta modalidad puede realizarse casi todo el año, tanto desde embarcaciones autorizadas para turismo de pesca (como las de Barcos del Este), como desde lanchas deportivas particulares, siempre en aguas poco profundas, de hasta 20 metros. Las especies más buscadas incluyen: burriqueta, con piques incluso en junio y julio; brótola, entre invierno y primavera; corvina rubia, cazón, raya, chucho, guitarra y mochuelo, entre primavera y otoño. Durante todo el año pueden capturarse burel o anchoa, pescadilla, mero, besugo y pargo rosado.
PUNTA FRÍA Y SAN FRANCISCO
El Paseo Marítimo de Piriápolis, con casi dos kilómetros lineales de costa rocosa, ofrece sitios ideales para la pesca desde tierra firme. El recorrido comienza en el Muelle Stella Maris, en la falda del Cerro del Inglés (San Antonio), muy próximo al mirador donde se erige la escultura de la Virgen, y se extiende hasta el inicio de la Playa San Francisco.
Esta península rocosa forma un paisaje singular, con piscinas naturales de aguas transparentes y una vista única hacia los cerros que rodean la bahía. Apenas se pasa el puerto, rumbo al Este, aparece el Muelle Stella Maris, una pasarela construida sobre las rocas que permite acceder cómodamente desde la rambla hasta la zona donde se forman las piscinas naturales. Allí es posible disfrutar tanto de los baños de mar como de la pesca desde costa o en modalidad submarina. Desde pesca de costa: pejerrey durante el invierno, burriqueta y roncaderas desde octubre hasta abril, y en pesca submarina: lisas y sargos, especialmente desde la primavera hasta el otoño.
A pocos metros hacia el este se encuentran las clásicas casillas rústicas de mampostería, conocidas como honguitos, mesas techadas de estilo antiguo que brindan refugio a los pescadores y un espacio ideal para picnic frente al mar. Desde este punto se puede disfrutar de: pejerrey, todo el año, y corvina rubia (roncaderas o matungos) y sargos, durante el verano. En la punta rocosa de Punta Imán, se concentran tres puntos de pesca destacados:
El Caño: llamado así por el conducto subterráneo de la planta de OSE que se interna casi un kilómetro mar adentro. Desde allí, las condiciones son excelentes para la pesca de pejerrey.
La Canaleta de Barlovento: ubicada unos metros más al oriente, es reconocida por la pesca de sargos desde el invierno al verano, pargos desde fines de invierno hasta primavera, y mingos entre la primavera y el otoño.
El Veril: un antiguo pesquero próximo a la Playa San Francisco, del que hoy solo queda un pequeño tramo en pie, y los pescadores más experimentados suelen llegar hasta allí con escaleras telescópicas, en busca de variada total, según la época del año.
Finalmente, en el “Round Point” o rotonda de Punta Fría, un cómodo estacionamiento sobre la costa permite lanzar hacia el este, donde se obtienen pejerreyes, burriquetas y bureles entre el invierno y la primavera.
A solo tres kilómetros al este del centro de Piriápolis, tras pasar los pintorescos puntos de pesca de Punta Fría, se encuentra el Balneario San Francisco, un enclave que rinde todo el año y al que Punta Fría ofrece protección frente al viento pampero.
En todo su tramo se puede practicar pesca variada, aunque es especialmente apreciada por quienes buscan: matungos (pejerrey) a fondo, durante los meses de invierno; y burriqueta, en primavera y verano, sobre todo en la zona próxima a la desembocadura del Arroyo Juncal, entre las calles 56 y La Barrita.
PUNTA COLORADA
A solo 5 kilómetros al este de Piriápolis, se encuentra Punta Colorada, un rincón emblemático para la pesca y el descanso junto al mar. Su nombre proviene del color rojizo característico de las rocas, aunque originalmente todo el lugar era conocido como Punta Negra. Fue recién en la década de 1930 cuando los pescadores locales comenzaron a llamarla Punta Colorada, inspirados por el tono del paisaje que, al atardecer, parece encenderse bajo la luz del sol.
El primer sitio de pesca recomendado es La Aragana, una roca ubicada junto al primer embarcadero, en la zona popularmente conocida como los ranchos de techitos rojos. En los días en que el viento del este sopla con fuerza, este punto se convierte en un refugio natural para los peces, que buscan reparo dentro de la bahía. Por eso, cuando el mar está movido, La Aragana ofrece una excelente jornada de pesca: burriquetas, pescadillas y corvinas rubias, entre la primavera y el verano; y pejerreyes y brótolas, durante el invierno.
A unos 300 metros hacia la punta, se encuentra la Piedra La Alta, uno de los spots de pesca más conocidos de la zona. Aquí se puede disfrutar de una variada total durante todo el año. En los días nublados de invierno, especialmente con la caída del sol, suelen darse brótolas de muy buen tamaño.
Bordeando la península hacia el este, antes de llegar al emblemático pesquero de La Batidora, se suceden cinco lugares ideales para los amantes de la pesca de costa:
La Restinga y La Resbaloza: dos puntos clásicos donde el sargo se da especialmente entre abril y octubre; y entre la primavera y el otoño, también se destacan las corvinas rubias y las burriquetas.
La Playita del Faro: excelente para pejerrey y burriqueta durante el invierno y la primavera.
La Cagada: una roca muy cercana, que junto a La Piedra de Juan -nombrada en homenaje al pescador Juan Plateiro, que fue vecino de la zona desde 1950-, son reconocidas por su pesca constante de sargos, pejerreyes y pargos, durante todo el año..
La Batidora, se trata del pesquero más visitado de Punta Colorada. Durante la temporada de corvina (de septiembre a abril) y la de brótola (de mayo a octubre), las capturas suelen ser excepcionales, durante la madrugada. Al amanecer, la pesca de corvina rubia puede ser abundante, y en los meses fríos, y preferentemente en pleamar y al atardecer, el sargo se convierte en el más popular, especialmente con mar agitado o días nublados. Se puede tentar a la brótola, burriqueta o al pejerrey, desde aquí.
La Playa Brava, entre Las Cuadradas y Rocamar, ofrece pesca variada todo el año: pejerreyes y brótolas en invierno; corvinas rubias y negras en verano.
Para quienes prefieren la pesca embarcada o en kayak, se destaca El Jardín, donde pueden capturarse más de diez especies en una jornada, aunque muchos optan por el sargo pescando bien contra la piedra, en la punta llamada “El Pedregal” o “La Restinga”. En días ventosos, una gran alternativa es pescar frente a Piedra La Alta. que brinda resguardo del viento. Al Este, proximo a la punta rasa también hay excelentes bajos de fondo rocosos y corvineros en los veriles.
PUNTA NEGRA
Este balneario posee numerosos puntos de pesca que lo convierten en uno de los destinos más completos de la región, junto con Punta Colorada y la costa de Solís Grande, ofrece la doble posibilidad de pesca de fondo o de “flor”.
A comienzos de Punta Negra, se destaca el rincón comprendido entre la Cañada La Negra y la punta rocosa conocida como Rocamar. Este tramo de playa -también llamado Dunas del Este- es conocido desde hace más de medio siglo como la Playa de los Núñez, un verdadero clásico entre los pescadores locales. En invierno rinde muy bien para pejerrey y brótola, mientras que en primavera y verano sobresalen la burriqueta, la brótola y el sargo. En otoño, la pesca se diversifica.
Una particularidad de este spot es el canalón hacia el Oeste que se forma entre las dos primeras piedras: lanzando la línea a unos 60 metros en esa dirección pueden obtenerse excelentes sargos. El momento ideal es el atardecer, especialmente en primavera y verano. De noche, la burriqueta gana protagonismo con agua tapada y viento norte o noreste, y en invierno conviene madrugar. Además, por el resguardo que ofrecen las piedras, el sitio resulta excelente para descender kayaks que tienen su sitio de pesca a 1000 metros hacia el sur-suroeste.
Continuando hacia el Este, aparece la Punta Rasa, donde se ubica el pesquero conocido como Piedra Mora. En temporada de corvina rubia es uno de los mejores puntos de todo el departamento, y entre julio y septiembre se vuelve excepcional para el sargo, sobre todo con agua clara y movida. La recomendación de los locales es encarnar con mejillón o camarón rosado, y cebar el área con mejillón molido y arena para atraer las piezas.
Al inicio de Punta Negra se alzan dos formaciones rocosas idénticas que dan nombre al pesquero de Las Gemelas -también llamadas Las Dos Hermanas-. Junto con Los Corralitos, ubicado unos metros más al Este, conforman un punto destacado de pesca variada. En primavera y verano, el sitio se transforma en escenario ideal para la corvina negra y el lenguado. El fondo rocoso genera frecuentes enganches, por lo que conviene llevar abundantes anzuelos y plomadas. Los pescadores locales aconsejan nadar hasta las restingas y lanzar desde allí, donde un canal natural concentra gran cantidad de pejerreyes.
En el extremo oriental del balneario se encuentra Moonlight, que aunque muchos lo asocian a Punta Negra, pertenece a Barra de Portezuelo. En invierno ofrece una excelente pesca de pejerrey, y con la llegada de la primavera, el aumento de la temperatura del agua convierte al lugar en un punto privilegiado para corvina negra y lenguado.
Para el lenguado se recomienda aprovechar vientos del norte o noreste. En cambio, para la corvina negra, lo ideal es con vientos del sur o sureste y mar crecido. En ambos casos, la clave está en leer el fondo: ubicar el pozo o canaleta -a unos 20 metros de la orilla- y lanzar allí la línea.
Para quienes prefieren la pesca embarcada, destaca el Bajo Escondido, ubicado a unos 900 metros al sur-suroeste de la costa. Este bajo rocoso, con una profundidad mínima de 9 metros, es refugio de numerosas especies oceánicas. Los mejores piques se dan sobre el veril del bajo, donde es posible la pesca variada.
SAUCE DE PORTEZUELO Y OCEAN PARK
En la extensa franja arenosa que se extiende desde Punta Negra hasta la desembocadura del arroyo El Potrero -la llamada “Ensenada del Potrero”- se abren dos escenarios excepcionales para la pesca desde costa: Sauce de Portezuelo y Ocean Park. De características geográficas similares -con fondo de bancos de arena gruesa y playas de profundidad considerable- constituyen una plataforma ideal para que distintas especies costeras organicen sus recorridos según vientos, corrientes y ciclos biológicos.
Toda la ensenada, brinda buenas oportunidades, especialmente si no hay bajantes prolongadas y cuando no se presentan temporales que barren toda la costa y cambia los bancos de arena, condiciones que disminuyen la pesca.
El balneario Sauce de Portezuelo, entre Punta Negra y Ocean Park, presenta una geografía que invita a “leer la playa”: detectar los canales, los rebajes de arena, las zonas donde cambia la pendiente, especialmente en días de pleamar o cuando el viento genera un movimiento activo del agua.
Los mejores momentos para lanzar son el amanecer y el atardecer, con la entrada de marea, y cuando la corriente activa la alimentación. Las carnadas más rendidoras son: mejillón, camarón, y filetes de lisa, sardina o pejerrey.
Entre las especies más frecuentes destacan el pejerrey “lomo negro”, activo en invierno y primavera con mar picado y viento sur; la brótola, presente todo el año y más intensa en atardeceres y noches con aguas frías y turbias; el lenguado y la corvina negra, durante madrugadas en zonas arenosas o de desembocadura entre primavera y otoño; y las corvinas rubias y burriquetas, que también figuran desde julio hasta abril. Incluso, se puede intentar el chicoteo de lisas en pleno invierno.
Hacia el este, Ocean Park ofrece ámbitos destacados para la pesca: la playa entre las avenidas Domingo Faustino Sarmiento y Juan de Luz, la barra del arroyo El Potrero y su cuenca baja. La cercanía a la desembocadura genera aguas salobres y fondos variables, ideales para una pesca diversa.
Aquí se sugiere aprovechar la marea alta o de entrada, leer la playa en busca de canales o pozones, adaptar el equipo al tipo de fondo y usar carnadas frescas locales. El lenguado es protagonista entre verano y otoño, con vientos del norte, capturado mediante spinning con filete de pejerrey, combinando técnicas de surf-casting y lanzamiento ligero.
El pejerrey se destaca al amanecer o al caer la tarde, con camarón con tinta lanzado a corta distancia; aunque entre marzo y mayo conviene probar con piojo de mar o currica, y en invierno a flor o fondo. Es habitante del veril; en estas playas profundas, habita cerca de la orilla. En los meses cálidos, Ocean Park ofrece una variada costera con corvinas negras, pámpano, anchoas, chuchos y otros. En verano diurno rinde con corvinas blancas, y por las noches, con brótolas, congrios y burriquetas.
Regla práctica: evitar equipos livianos por la fuerza de la rompiente, observar las canaletas y lanzar a menos de 30 metros para el lenguado; y para la brótola, buscar aguas “tapadas”, con leve turbidez, donde mejor se activa el pique.
